sábado, 19 de noviembre de 2016


NOSOTROS TODOS, MIRANDO A CARA DESCUBIERTA COMO EN UN ESPEJO LA GLORIA DEL SEÑOR

Alguien me dijo: “Estoy confundido. No sé si es satanás o no sé qué es… no sé qué hacer con mi vida. A veces quisiera volver a lo de antes. Tengo dudas con respecto a mi futuro… ¡ah, no sé! ¡Dios tiene que ayudarme!...”. 

Yo respondí: Cómo está tu corazón internamente es más importante que las acciones externas que cometes, porque las acciones externas que cometes es el resultado directo de cómo está tu corazón internamente. Si tu corazón internamente está bien, tu mundo externo puede estarse derrumbando que internamente es como que todo está bien (paz interna en medio de la tormenta); pero si tu corazón internamente está mal, puede ser que no tengas problemas externos severos, pero estarás emocionalmente hecho pedazos.

Es bueno que quieras cambiar tus acciones externas para bien, pero no basta con querer cambiar lo que haces externamente sino que es necesario que tu corazón como tal sea transformado de adentro hacia afuera, y el Único que puede realizar esta obra transformadora es Jesús. Ni si quiera tú mismo en tus propias fuerzas puedes lograr un cambio externo duradero si tu corazón no es primero transformado por Jesús. 

Puedes intentar cambiar tus acciones externas en tus propias fuerzas: puedes tomar una resolución de no pecar más en tal o cual cosa y puede que la fuerza de tu voluntad te acompañe los primeros días, las primeras semanas, incluso por algunos meses, pero a la larga tu fuerza de voluntad se debilitará y vas a regresar a lo mismo de antes, a veces incluso con mayor intensidad. Tu corazón internamente debe ser transformado por Jesús primero. 

Por eso digo que la transformación interna del corazón es mucho más importante que las “resoluciones” que podamos tomar para cambiar nuestras acciones externas, porque una transformación interna del corazón perdurará. De nada te servirá prometer ser mejor persona y no lastimar a nadie si tu corazón internamente no está bien, porque un día saldrá a flote lo que realmente está en tu corazón y si es algo malo, pues terminarás haciendo algo malo sin quererlo. No basta con prometer ser mejor persona. Necesitarás una transformación completa del corazón:

2 Corintios 3:18, Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 

Mirando a cara descubierta, significa que vienes ante Dios sin fingir o pretender ser algo que no eres en realidad. Vienes a cara descubierta, tal y como eres: vienes con todas tus fallas, defectos, fracasos, errores y pecados. Esta es la forma correcta de acercarte a Dios en oración y adoración: Vienes tal y como eres, con una cara descubierta y sin máscaras, reconociendo que eres débil y que has cometido muchos errores.

Esto no es tan fácil para todo el mundo. A muchas personas les gusta fingir algo que no son, aún con el Señor. Si acaso oran, oran como si todo estuviera muy bien, sin reconocer su necesidad real del Señor. No podemos mentirle al Señor porque Él ya sabe todo, pero es necesario reconocer cómo estamos realmente por nuestro propio bien, porque para curar cualquier enfermedad es necesario primero identificar el problema. 

Al mismo tiempo que vienes con la cara descubierta, no te sumerges ni en la vergüenza ni en la culpabilidad que producen tus errores y fracasos, porque reconoces la gracia con la que el Señor te ha lavado y el hecho de que Su sacrificio te ha justificado delante de Dios a pesar de todos tus errores y fracasos. 

Vienes delante del Señor, no mirando tus propios fracasos y debilidades humanas (a pesar de que reconoces que están ahí), porque la idea no es mirarte a ti mismo, sino que vienes delante del Señor mirando hacia Su gracia, bondad y hermosura, pues la idea de venir a orar o a adorar delante del Señor es mirarlo a Él. Por eso se llama adoración: ése momentito no se trata de ti sino que se trata enteramente de Él. La siguiente parte del versículo confirma esto: Mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor.

Resulta que lo que estás mirando durante el tiempo de la oración y la adoración es la Gloria del Señor: miras como en un espejo, pero no ves tu propio reflejo sino que ves la Gloria del Señor. No te enfocas en lo sucio que estás tú sino que te enfocas en cuan limpio has sido hecho por la obra santificadora de Jesús en la Cruz. Miras la Gloria del Señor en ti. Miras la Gloria del Señor obrando en ti. Miras a Su belleza, a Su Soberanía, a Su Gracia sobre ti, a todo lo que Él es. Te enfocas en Él y no en ti mismo durante la oración y la adoración.


DOS FORMAS PRÁCTICAS DE MIRAR LA GLORIA DEL SEÑOR

¿Cómo miras la Gloria del Señor de una forma práctica? Cuando quitas tu atención de ti mismo, de lo que tú necesitas y de lo que tú quieres, y lo pones en Jesús aunque sea por un momento, te darás cuenta de cuán hermoso es Jesús. Ahí estarás mirando la Gloria del Señor. 

Hay dos formas muy prácticas de mirar la Gloria del Señor: 

1. Cada vez que en una reunión cristiana alabas y adoras al Señor durante el tiempo de la música, estás mirando la Gloria del Señor de una manera práctica, siempre y cuando las letras de las canciones te ayuden a enfocar tu atención en Jesús y no en ti mismo, tus propios problemas o debilidades.

Recomiendo canciones que hablen acerca de cuán bueno y poderoso es Jesús, y de quién es Jesús para tu vida (las letras de las canciones que escogemos cantar también son muy importantes, porque hay canciones enfocadas en la obra de Jesús y hay canciones enfocadas en las obras y en la capacidad humana). Recomiendo canciones como estas:

Estas son canciones de Hillsong. En sí, recomiendo todas las canciones de Hillsong. No es un favoritismo hacia las canciones de Hillsong, pero sí hay que reconocer que sus canciones son muy Cristo-céntricas y musicalmente fáciles para concentrarse en alabar y adorar al Señor. 

Sugiero que cuando puedas, cantes sus canciones con entendimiento. No hace falta que las cantes en voz alta. Lo más importante es que entiendas bien lo que estás cantando (eso significa cantar con entendimiento), porque las letras de las canciones te ayudarán a dejar de pensar tanto en ti mismo y en tus propios problemas, y te ayudarán a enfocar tu atención en el Señor aunque sea por un momento. Por eso, no basta con cantar las canciones en piloto automático, sino que es necesario dejar de hacer todo lo demás para enfocarse bien en lo que se está cantando. Te sugiero que hagas esto a diario aunque sea por un momento: las puedes cantar cada noche antes de ir a dormir, o cada mañana antes de empezar el día, o cuando tengas tiempo. Lo más importante es que lo hagas conscientemente porque de nada te servirá cantar si tu mente está en otro lado.

Si sabes tocar un instrumento musical, incluso puedes aprenderte las canciones en tu instrumento musical. Puedes encontrar las notas y los acordes de prácticamente cualquier canción en español en www.lacuerda.net. Verás que mientras más lo hagas, mejor estarás cada día internamente en tu corazón, porque estarás viendo la Gloria del Señor aunque sea por un momento cada día.

2. También miras la Gloria del Señor al escuchar sermones que te ayuden a quitar tus ojos de ti mismo y a ponerlos en Jesús. Lastimosamente encontrarás de todo en el internet y en el mundo: predicadores buenos y predicadores no tan buenos; predicadores que entienden esto y predicadores que no entienden esto. Debes escuchar a predicadores cuyos sermones te harán más consciente de la obra de Jesús en tu vida y no a predicadores cuyos sermones te harán más conscientes de tus propias obras y de tus propios pecados. 

No debes escuchar sermones que te dicen que debes ganarte las bendiciones de Dios. Este tipo de sermones matarán tu fe. Al contrario, debes escuchar a predicadores que alimenten tu fe con sermones que traen alegría a tu corazón al hablarte de Jesús. Recomiendo a predicadores como Joel Osteen, Joseph Prince y Brian Houston. 

También, mientras leías en mis anteriores blogs acerca de lo que Jesús hizo por ti en la cruz., estabas mirando la Gloria del Señor de una manera práctica. También te recomiendo que veas mis videos de mi canal de youtube: https://www.youtube.com/channel/UCKi5f407NL6q1mtrVLjo1rw

¿Asistes a una buena Iglesia con regularidad? No dejes de asistir a una buena Iglesia con regularidad porque ahí es donde alabarás y adorarás al Señor durante el tiempo de la música, y después escucharás un buen sermón que enfocará tu mirada en Jesús. Pero debe ser una buena Iglesia con doctrina sana, porque lastimosamente también hay de todo tipo de Iglesias en el mundo.


LA LEY CUMPLE LAS INTENCIONES DEL DIABLO

Evita las Iglesias donde se predica la Ley Mosaica, porque la Ley Mosaica no te ayuda a enfocar tu mirada en la Gloria del Señor sino que desvía tu mirada hacia ti mismo, a tu propio rendimiento y a tus propias obras.

Analicemos un momento las demandas de la Ley Mosaica: 
- No tendrás dioses ajenos delante de mí.
- No tomarás el Nombre de Dios en vano.
- Guardarás el día de reposo para santificarlo.
- Honra a tu padre y a tu madre.
- No matarás
- No cometerás adulterio.
- No robarás.
- No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
- No codiciarás.

La Ley presume que el ser humano tiene el poder y la fuerza de voluntad necesaria para guardar todas estas cosas al decirle una y otra vez: “no harás esto”, “no harás esto” y “no harás esto”, cuando en realidad el ser humano no tiene el poder ni la fuerza de voluntad necesarias para guardar todas las cosas que demanda la Ley.

El Antiguo Pacto estaba fundado sobre la capacidad humana de guardar todos los mandamientos de la Ley. El Nuevo Pacto está fundado sobre la única obra de Jesús en la Cruz del Calvario y ya no depende de ninguna obra humana para mantener el Pacto. 

La Ley Mosaica (o el Antiguo Pacto) no exaltaba la obra de Jesús sobre todas las cosas pues no establecía el sacrificio de Jesús en la Cruz como la única base para todas tus bendiciones, sino que exaltaba la obra humana al establecer la capacidad humana como la base para todas sus bendiciones. Quizá por eso les gusta a las personas auto-suficientes escucharse predicar la Ley: porque exalta la obra humana por encima de la obra de Dios. 

La Ley alimenta tu ego al enfocar tu atención en tu capacidad de guardar todos sus mandamientos. La Ley roba tu atención de Jesús y la pone en ti mismo. Por eso la Ley cumple la intención del diablo, porque el diablo nunca va a querer que pongas tus ojos en Jesús. Él va a querer distraer tu atención con lo que sea con tal de que no mires a Jesús.

Él va a querer que enfoques tu atención en los problemas (o en los placeres) de este mundo. Si resistes la tentación de enfocarte en los problemas (o placeres) de este mundo, él va a querer que enfoques tu atención en ti mismo, en tus propios problemas, en tus circunstancias, en tus debilidades y que nunca mires hacia Jesús.

Él te dirá: “Mírate: mira tus pensamientos; mira tus acciones, ¿y así te haces llamar cristiano?” Amado lector, no mires a tu alrededor porque terminarás estresándote; no mires hacia adentro porque terminarás deprimiéndote; ¡mira arriba hacia Jesús y hallarás descanso para tu alma!

La Ley Mosaica te dice una y otra vez lo que debes y no debes hacer, y al fallar en guardar sus mandamientos viene sobre ti los sentimientos de culpabilidad y auto-condenación. De esta manera, el diablo usa la Ley de Dios en tu contra: si fallas en cumplir la Ley, él vendrá a implacablemente acusarte delante de Dios, Zacarías 3:1. Él te recordará dónde quedaste corto, dónde desobedeciste y dónde fallaste. 

Aún si haces lo correcto, el diablo te dirá que no hiciste lo suficiente: si lees tu Biblia, te dirá que no leíste lo suficiente. Si oras, te dirá que no oraste lo suficiente. Nunca es suficiente aun cuando haces las cosas correctas. Por eso Revelación 12:10 lo llama al diablo “el acusador de nuestros hermanos”: su trabajo es acusarte. Él buscará cualquier pretexto para acusarte.

Las palabras griegas que al español fueron traducidas como diablo y satanás, son las palabras griegas diabolos y satanas respectivamente, ambas de las cuales conllevan en su significado acusador:


Él es el adversario que te lleva ante el juez cuando piensa que tiene las de ganar un caso en tu contra, Mateo 5:25-26. Un acusador no te llevaría a la corte si él no pensara que tuviera a la Ley de su lado. El diablo no te acusaría con Dios si él no tuviera con qué acusarte, pero como el diablo conoce la Ley de Dios, el diablo usa la misma Ley de Dios para acusarte ante Dios. El diablo no tuviera con qué acusarte si no tuviera la Ley de Dios. 

Por eso le era necesario a Jesús anular el acta de decretos que había en nuestra contra (es decir, la Ley Mosaica) clavándola en la cruz:

Colosenses 2:14-15, (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (15) y DESPOJANDO a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Esta palabra despojar conlleva en su significado un sentido de desarmar. En efecto, la Nueva Versión Internacional (NVI) y la Nueva Traducción Viviente (NTV) traducen esta palabra despojar como “desarmar”:

Colosenses 2:15, DESARMÓ a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal. (NVI)

Colosenses 2:15, De esa manera, DESARMÓ a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz. (NTV)

Los principados y potestades fueron DESARMADOS por Jesús. Para poder ser desarmados, significa que en algún momento debieron haber estado armados. ¿Con qué estaban armados los principados y potestades? ¿Cuál era su arma?

Al leer este pasaje en su contexto, vemos que el versículo anterior habla acerca de la Ley Mosaica:

Colosenses 2:14, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz…

El arma que el diablo usaba en nuestra contra era la Ley Mosaica, y Jesús le quitó esa arma al diablo anulándola y clavándola en la cruz. Por lo tanto, evita las Iglesias donde todavía intentan re-armar al diablo predicando la Ley. Asiste a Iglesias donde honran la obra de Jesús de haber clavado la Ley en la Cruz, y donde enfocan tu atención en Jesús y no en ti mismo.


SOMOS TRANSFORMADOS DE GLORIA EN GLORIA, PASO A PASO

Al mirar la gloria del Señor, somos transformados "de gloria en gloria". Es decir, poco a poco, paso a paso, de alabanza en alabanza, de adoración en adoración, de sermón en sermón, día tras día y noche tras noche. No basta con cantarle al Señor una sola vez; es necesario seguirle cantando día tras día. No basta con asistir a la Iglesia una sola vez; es necesario seguir asistiendo. No basta con escuchar un sermón bueno una sola vez; es necesario seguir escuchando sermones buenos.

Así como tú alimentas tu cuerpo físico diariamente, también debes alimentar tu espíritu diariamente. A fin de ser competitivo, un atleta debe entrenar diariamente, un profesional debe capacitarse continuamente y un trabajador debe laborar diariamente.

Yo sé que muchos de nosotros a veces nos frustramos de nuestras propias acciones externas y de nuestras debilidades, y quisiéramos ya no defraudarle más al Señor en ésas áreas. Pero debemos entender que esta obra de transformación no sucederá de la noche a la mañana. Nosotros quisiéramos que fuera instantáneo, pero Él es el Señor de la obra y Él es quién decide cuándo y cómo tratar con nuestras vidas, y nosotros debemos darle el espacio y la libertad al Señor para tratar con nosotros como Él quiere.

El trato del Señor con cada uno de sus hijos es diferente, porque cada uno de sus hijos somos diferentes individuos: somos diferentes en nuestra forma de pensar, en nuestro carácter, en nuestros gustos y disgustos, en nuestras fortalezas y debilidades, etc. Por lo tanto, el Señor haría mal si nos diera a todos sus hijos el mismo trato. Él trata con nosotros dependiendo del lugar en donde estamos: Él dejaría a las 99 ovejas que están bien en el rebaño para ir en busca de esa 1 oveja que se extravió, y le daría una atención especial hasta sanarla, porque aquella ovejita necesita una atención más especial que las demás, Lucas 15:1-7.


También, como los propósitos del Señor son diferentes con cada uno de nosotros, Él nos lleva a cada uno de nosotros por diferentes experiencias, pero debemos confiar que sea donde sea el lugar al que el Señor nos llevare, o “tardare” lo que tardare el Señor para tratar con nuestras vidas, Su voluntad para nuestras vidas siempre será buena, agradable y perfecta, Romanos 12:2.

Jeremías 29:11, Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Isaías 55:8-9, (8) Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. (9) Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Por más difíciles que sean a veces los tratos del Señor, debemos tener fe en que el resultado de esos tratos será algo maravilloso, porque el Señor no quiere el mal para nosotros sino solamente el bien: 

Hebreos 12:5-11, (5) Habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; (6) Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. (7) Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (8) Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces no sois hijos legítimos. (9) Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? (10) Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. (11) Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Debemos tener fe en que Él está trabajando en nosotros aun cuando no pareciera estarlo:

Filipenses 1:6, estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.


SOMOS TRANSFORMADOS EN LA MISMA IMAGEN COMO POR EL ESPÍRITU SANTO

Seremos transformados en la misma imagen de lo que estamos viendo. ¿Y qué es lo que estamos viendo? La Gloria del Señor. 

Mientras más mires Jesús, cada vez te parecerás más a Jesús. Imagínate por un momento ser como Jesús… ¿cómo es Jesús? Jesús siempre tenía sus emociones bajo control. Jesús afrontaba los problemas de esta vida con una serenidad y una paz interna admirables. Pues tú también tendrás tus emociones bajo control, con la serenidad y la paz interna que tenía Jesús aún en medio de los problemas, con la sensación de estar completo y que nada te falta. ¿Esto no te gustaría, amado lector? 

Jesús me ha transformado. Antes de Jesús, yo era muy negativo, vengativo y odioso, por mencionar a penas unas pocas cosas. Hasta la fecha peleo con estas fallas de carácter, pero he logrado un gran avance en estos aspectos de mi vida, y todo lo debo únicamente a Jesús. Yo no merezco nada de gloria: no es porque yo he logrado cambios en mi vida esforzándome por ser mejor persona. ¡Todo es gracias al Señor! Por eso yo le alabo y le amo, porque Él realmente sí ha transformado mi vida.

Yo antes estaba perdido y tenía pensamientos suicidas y de un montón de otras cosas deprimentes, pero todo eso ya es cosa del pasado porque he sido transformado por el Señor. ¡Ahora soy una nueva criatura! ¡Cada vez me parezco un poquito más a Jesús! ¡Y Jesús va a hacer esta misma obra contigo, amado lector!

No pienses que esta paz interna en tu corazón no es posible para ti, porque sí lo es, amado lector. Lo único que el Señor necesita que tú hagas para que Él pueda hacer esta hermosa obra de transformación en tu vida y en tu corazón es que tú sigas mirando Su Gloria y que nunca dejes de mirarlo a Él. Por eso digo que esta transformación no será gracias a tus propios esfuerzos por cambiar y por ser mejor persona, porque nadie en realidad puede cambiar en sus propias fuerzas por más que se lo proponga. 

Por eso digo que no bastará que tú te propongas ser mejor persona. No bastará que trates de cambiar tus acciones externas si tu corazón internamente no está bien. Es necesario que seas transformado de adentro hacia afuera, y verás que mientras más eres transformado de adentro hacia afuera, tus acciones externas se alinearán cada vez más con cómo está tu corazón internamente.

De un corazón bueno y sano solamente pueden nacer cosas bonitas y saludables, pero de un corazón enfermizo y malo solamente pueden nacer cosas desastrosas y deprimentes. De un buen árbol saldrán buenos frutos y de un mal árbol saldrán malos frutos, Mateo 7:16-18, y el Único que puede hacer el milagro de enderezar un árbol torcido es el Señor, Isaías 45:2 y Jeremías 18:1-6. ¡El Señor es especialista en transformar vidas y en sacar lo hermoso de lo vil!

Y lo único que El Señor necesita que tú hagas es que tú lo mires a Él y que nunca quites tus ojos de Él, y entonces serás transformado de gloria en gloria cada vez un poquito más mientras más lo mires a Él. Realmente serás una nueva persona, otra persona diferente a la que eres ahorita, una persona que de hecho se parece cada vez más a Jesús, pero solamente nunca dejes de mirarlo al Señor en tu vida.

Somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen de Jesús, como por el Espíritu del Señor. Nota que dice "como por el Espíritu del Señor". Esto significa que es el mismo Espíritu del Señor el que se encarga de hacer esta hermosa obra de cambiar tu corazón y no tú mismo. Eres transformado por el Espíritu del Señor y no por tus propios esfuerzos humanos. 

Pero lo único que Él necesita que tú hagas para Él poder trabajar en ti, es que tus ojos estén fijamente puestos en Jesús. Si tú dejas de mirarlo a Jesús, el Espíritu Santo no podrá seguir trabajando en ti.


MANTÉN TUS OJOS PUESTOS EN JESÚS Y NO EN LA TORMENTA

Mateo 14:22-33 es la historia de cuando Pedro y Jesús caminaron sobre las aguas. ¿Has leído esta historia? Pedro estaba en la barca con los otros discípulos y se levantó una tormenta: 

Mateo 14:22-33, (22) En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. (23) Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. (24) Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. (25) Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. (26) Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. (27) Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! (28) Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. (29) Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. (30) Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! (31) Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (32) Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. (33) Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Mientras los ojos de Pedro estaban puestos en Jesús, él podía caminar sobre las aguas, pero cuando él dejó de mirar a Jesús por un momento y empezó a mirar a las olas y al viento, se asustó por sus circunstancias externas y empezó a hundirse (las olas y el viento tempestuoso en esta historia representan las dificultades en nuestra vida diaria).

Lo mismo sucede con nosotros: mientras tengamos los ojos puestos en Jesús podremos cruzar cualquier tempestad. Pero si dejamos de enfocarnos en Jesús para otra vez enfocarnos en nuestros propios problemas y dificultades, lo que nos rodea nos abrumará y consumirá. Por lo tanto, nunca dejes de mirarlo a Jesús. Mantén tus ojos puestos en Jesús.

Mientras Pedro mantenía sus ojos puestos en Jesús, Pedro llegó a parecerse a Jesús: él también caminaba sobre las aguas. Pedro se hizo sobrenatural como Jesús. Las personas que miramos a Jesús nos hacemos sobrenaturales.

A pesar de que Pedro quitó sus ojos de Jesús, Jesús no lo dejó hundirse, sino que lo salvó justo a tiempo. Contigo hará lo mismo, amado lector. Aun cuando tú accidentalmente te desenfoques de Jesús y empiezas a dejarte consumir por todo lo que te rodea, el Señor va a hacer algo para hacerte despertar otra vez y llamarte la atención para que lo sigas mirando a Él.

Si por accidente dejaste de mirar a Jesús por un momento, tampoco es que te ahogas de una, porque El Señor es lleno de gracia y así como rescató a Pedro también te rescatará a ti para que no te ahogues. 

Pase lo que pase, no te vas a hundir, amado lector. Jesús siempre te ayudará a salir de esta tormenta hasta que por fin logres salir. Jesús siempre es fiel aun cuando nosotros no lo somos. Jesús no nos paga conforme nuestros pecados se merecen, Salmos 103:10, sino que nos da lo que no merecemos, como su amor, atención, favor y bendición. Así de bueno es Dios, y la bondad de Dios sobre ti no depende de tus acciones ni de tu capacidad de ser perfecto y obedecer. Dios siempre es bueno aun cuando nosotros no lo somos. 

Ten fe en Dios, amado lector, y no en tu propia capacidad. Dios te sacará de esto porque Él ya lo ha prometido en Su Palabra. Leemos promesas como éstas en la Biblia:

Isaías 41:10, No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 49:15-16, (15) ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. (16) He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.

Lucas 12:6-7, (6) ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. (7) Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Tan pronto te des cuenta que has quitado tus ojos de Jesús y vuelta los has puesto en tus propias circunstancias, debes hacer los ajustes necesarios para volver a ponerlos en Jesús y evitar en todo lo posible las distracciones de este mundo.

Lo que el mundo y el diablo más quieren es quitar tus ojos de Jesús, porque entonces evitarán la obra transformadora de Dios en tu vida. Por eso tratan tanto de distraerte con tantas cosas, pero tú debes ser responsable con tu vida cristiana: debes asistir a una buena Iglesia regularmente, debes cantarle al Señor conscientemente a diario aunque sea por un momento, y debes escuchar regularmente sermones que levanten tu espíritu y no que te hundan más todavía.

Antes de irte a dormir esta noche, cántale al Señor las dos canciones cuyos links dejé en éste blog, o cualquier otra canción que hable acerca del poderío, la soberanía o la belleza de Jesús. ¡Mira la Gloria de Jesús y sé transformado de adentro hacia afuera!


INFORMACIÓN DE CONTACTO


Twitter: @smrlpez



¡MIRA MIS VIDEOS EN MI CANAL DE YOUTUBE!



¡MIRA MIS OTROS BLOGS!










RECOMIENDO LAS ENSEÑANZAS Y LOS LIBROS DEL PASTOR JOSEPH PRINCE

Todo lo enseñado por mi persona en esta serie de blogs lo aprendí de Joseph Prince. Aquí te dejo los links a sus libros electrónicos. Si puedes comprar un libro de él, te animaría a que lo hagas; sé que será de muchísima bendición para tu vida.









VISITA LA PÁGINA WEB DE JOSEPH PRINCE





No hay comentarios:

Publicar un comentario